Notas de una caminante.

Retazos de letras

 

Corto retazos, busco palabras, habito canciones.

Hace unos días piloteaba una tensa situación con alguien que quiero mucho. Se subió a mi lado en el carro, las palabras se nos hacían esquivas. Queríamos estar ahí pero no sabíamos muy bien cómo. Recién tuvimos un cruce de opiniones, de esas que no son graves y sí, de esas con la suficiente potencia para no saber muy bien cómo moverte en el momento. Cosas que pasan con alguien que te conoce de toda la vida, te quiere y no te quiere al tiempo. El precio de la cercanía.

El cansancio me desbordaba, realmente lo hacía, y yo sólo quería refugio y alivianar ese momento. Atiné a prender el radio. Sonó una canción. A ver trato de recordar cual fue…

(Paréntesis. Abre el app del celular. Busca)

Mira qué paradoja… “Antes de huir” de Natalia Lafourcade. No creo sabérmela pero de algún lado surgieron las letras. Una memoria caché de la cual no tengo consciencia. Lo cierto es que dice “quiero cantar melodías para que se alivie mi ser”. Nunca me he considerado afinada pero me vale, ese día canté, había tráfico y canté. Había silencio y canté. Canté y mi cuerpo lo sintió, se me ablandaron los brazos, los músculos de la cara renunciaron. No fui la única, ella también. Su presencia se distendió, la respiración se acompasó. Canté sin parar, canté para no precipitar el reencuentro.

Llegamos a nuestro destino, un calorón insoportable de esos con los que nos despedimos del verano en Tijuana.

Nos bajamos del carro y nuestras miradas se reencontraron con una sonrisa. Llegamos, pasamos el puente, la música lo tendió.

Desde entonces no he parado, elijo canciones que pueda cantar. La mayoría en español. De algún modo las palabras mezcladas con melodías ponen en conexión a mi cuerpo con mis pensamientos, a mi cuerpo con el aire, al aire con quienes lo habitan. Me trae aquí y ahora.

Quiero mudarme a vivir en un playlist eterno en el que quepamos las dos, y quepan esos amores pasados que me habitan, y esas personas con las que ya no puedo hablar pero con quienes los afectos nos unen. Quiero vivir esa sinfonía en la que las formas y los sonidos se hacen uno, en la que tú y yo podemos vivir cerca aún cuando no nos queremos tanto.

 
 
Liliana Ospina