Notas de una caminante.

Vuelta al ruido.

 

Hubo una época potente, horrible, tentadora, lejana que hoy me respira al hombro.

Llevamos años terapéandonos, sacudiéndonos comportamientos aprendidos y convenciéndonos de que entre más nos trabajemos a la mindful way, más queribles seremos. Pasan los años y nada parece suficiente. Paradójicamente, vivimos más solos que en aquellos sórdidos noventas en los que lo incorrecto era ley.

Llevamos años cumpliendo nuestra cita en el diván, practicando yoga, ayurveda, midiendo palabras y afectos. 2026 y estamos vaciados. No somos los mismos, lo sé. ¿Somos mejores personas? Sin duda. Pero y… ¿qué onda con esta soledad?

¿Qué falló entonces? ¿Nos volvimos beige y nunca fue suficiente? ¿O estas almas crudas y animales necesitan el caos para sentirse vivas, para conectar siendo error?

Vuelven los sistemas opresores, las estéticas de delgadez salvaje y renace el rock como resistencia. Porque donde hay prohibición florece la rebeldía.

Yo solo quiero bailar sin forma y que me den las cinco.

Si voy a ser incorrecta de todos modos… si me van a ver feo anyways… que al menos sea disfrutando, siendo yo, libre y plena.

 
 
 
Liliana Ospina